RESACA: EL PRECIO DE LA FIESTA QUE COBRA FACTURA AL CUERPO TRAS EL AÑO NUEVO
- Roberto Quintero
- hace 4 horas
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Dolor de cabeza, sed intensa y malestar general son señales de alerta por el exceso de alcohol
Después de una noche de fiesta como la celebración de la llegada del Año Nuevo, miles de personas despiertan con dolor de cabeza, sed intensa, náuseas o un malestar general difícil de ignorar. A este conjunto de síntomas se le conoce como resaca, cruda o “cruz”, una reacción del organismo ante el exceso de alcohol consumido.
De acuerdo con información del Departamento de Divulgación Científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la resaca ocurre porque el cuerpo pone en marcha diversos procesos para eliminar el alcohol, los cuales generan los malestares del día siguiente.
¿Por qué ocurre la resaca?
Uno de los principales factores es la deshidratación. El alcohol disminuye la producción de la hormona antidiurética, lo que provoca que la persona orine con mayor frecuencia y pierda líquidos, generando sed, cansancio y debilidad.
El dolor de cabeza aparece porque, al metabolizarse, el alcohol se convierte en acetaldehído, una sustancia tóxica que inflama los vasos sanguíneos del cerebro y aumenta la presión. A esto se suman temblores, fatiga y debilidad muscular causados por la pérdida de líquidos y minerales.

Asimismo, el consumo excesivo incrementa la producción de ácidos gástricos, lo que irrita la mucosa del estómago y provoca náuseas, reflujo y dolor abdominal. En el plano emocional, muchas personas experimentan ansiedad, culpa o tristeza, fenómeno conocido como “cruda moral”.
La mejor manera de aliviarla
Especialistas coinciden en que no existe una “cura milagrosa”. Lo más recomendable es descansar, dormir bien, comer ligero e hidratarse con agua o suero oral. Contrario a la creencia popular, consumir más alcohol para “curarla” solo retrasa la eliminación de toxinas y empeora el cuadro.
Cuando la resaca no es normal
Generalmente, los síntomas desaparecen en un lapso de 24 horas. Sin embargo, si duran más de 48 horas o se intensifican, podría tratarse de un problema más serio, como deshidratación severa, gastritis aguda, intoxicación alcohólica o incluso un daño hepático temporal.
Ante señales como mareos intensos, confusión, vómitos persistentes o somnolencia extrema, es fundamental buscar atención médica y suspender por completo el consumo de alcohol hasta la recuperación.
La única forma segura de evitar la resaca es moderar el consumo de bebidas alcohólicas, alternarlas con agua y no beber con el estómago vacío. El cuerpo —y la mañana siguiente— lo agradecerán.


