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COYOTAS: EL DULCE SABOR DE SONORA QUE NACIÓ EN HERMOSILLO Y CONQUISTÓ GENERACIONES

hace 19 horas
3 min de lectura

Hermosillo, Sonora.-

 

Hablar de la gastronomía sonorense es hablar de carne asada, chiltepín, gallina pinta y menudo blanco, pero también de uno de los postres que se han convertido en símbolo de identidad regional: las coyotas.

 

Este tradicional dulce, elaborado originalmente con harina de trigo, manteca y piloncillo, tiene sus raíces en Villa de Seris, Hermosillo, donde comenzó a prepararse y comercializarse formalmente a mediados del siglo pasado.

 

Una receta que nació en Villa de Seris

La historia se remonta a principios de la década de 1950, cuando María Ochoa González recibió una receta de su vecina, Agustina de Araiza, de origen español. Doña María adaptó la preparación a los ingredientes disponibles en Hermosillo y comenzó a desarrollar el postre que posteriormente se convertiría en una tradición sonorense.

 

En 1953 inició la venta formal de las coyotas entre vecinos y habitantes de Villa de Seris. La combinación de una masa sencilla con el dulce sabor del piloncillo permitió que rápidamente se ganaran un lugar entre los gustos de la población.

 

La tradición familiar se ha mantenido a través de las generaciones y los hornos de ladrillo de la familia Ochoa continúan formando parte de esta historia gastronómica.

 

Con el paso de los años, las coyotas también han cruzado fronteras y su popularidad ha llegado a Estados Unidos, particularmente al vecino estado de Arizona.

 

Del piloncillo a nuevos sabores

Aunque la receta tradicional lleva piloncillo, actualmente existen numerosas variedades que han ampliado las posibilidades de este postre sonorense.

 

Entre los rellenos que pueden encontrarse están jamoncillo, cajeta, manzana, piña, guayaba, membrillo, fresa y crema de avellanas con chocolate. Incluso algunos establecimientos han incorporado helado como acompañamiento o relleno.

 

Sin embargo, la coyota de piloncillo continúa siendo una de las preparaciones más representativas y una opción habitual para acompañar una comida tradicional sonorense, especialmente después de una carne asada.

 

Receta tradicional de coyotas de piloncillo

Para quienes desean preparar este clásico sonorense en casa, existe una receta sencilla.

 

Ingredientes para la masa:

½ taza de agua.

150 gramos de piloncillo rallado.

500 gramos de harina de trigo.

225 gramos de manteca vegetal.

½ cucharada de polvo para hornear.

½ cucharadita de sal.

 

Para el relleno:

150 gramos de piloncillo rallado.

1 cucharada de harina de trigo.

Para barnizar:

1 huevo.

2 cucharadas de azúcar.

 

Preparación:

Para elaborar el relleno, se mezcla el piloncillo rallado con la harina y se reserva.

En una olla pequeña se disuelve el piloncillo con media taza de agua y se deja reducir ligeramente a fuego bajo hasta obtener un jarabe. Posteriormente se retira del fuego y se deja enfriar.

 

En un recipiente se mezclan la harina, la manteca, el polvo para hornear y la sal. Se incorpora el jarabe de piloncillo frío y se amasa hasta obtener una preparación uniforme.

 

La masa se extiende con un rodillo hasta alcanzar aproximadamente medio centímetro de grosor. Después se cortan círculos, se coloca una cucharada del relleno en el centro y se cubren con otro círculo de masa.

 

Los bordes se sellan con un tenedor para evitar que el relleno se escape durante la cocción. También se hacen pequeñas perforaciones en la parte superior para permitir la salida del vapor.

 

Finalmente, las coyotas se barnizan con huevo, se espolvorean con azúcar y se colocan en una charola.

 

Se hornean a 180 grados Celsius durante 20 a 25 minutos, hasta que adquieran una apariencia ligeramente dorada.

 

Así, con ingredientes sencillos y una tradición que ha pasado de generación en generación, las coyotas continúan siendo uno de los sabores que mejor representan la identidad gastronómica de Sonora.

 

 

 
 
 

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