¡Un Día si y el Otro También🔴Ejército y Policía Estatal vuelven a sembrar caos en Agua Prieta; persecución deja lesionados y daños
- Roberto Quintero
- hace 2 minutos
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Agua Prieta, Sonora.-
Lo ocurrido este día con elementos del Ejército Mexicano y de la Policía Estatal de Seguridad Pública (PESP) es simplemente inaceptable. Una vez más, una persecución dentro de la ciudad terminó sembrando miedo, caos y afectaciones a ciudadanos que nada tenían que ver con ningún hecho delictivo. Lo más grave es que estos episodios ya no sorprenden a nadie, porque ocurren un día sí y el otro también. Lejos de transmitir seguridad, las fuerzas encargadas de proteger a la población están generando una creciente sensación de temor entre quienes circulan por las calles de Agua Prieta.
La persecución dejó una camioneta particular destrozada, una conductora lesionada y dos jóvenes con heridas físicas evidentes. Los afectados presentan golpes visibles en el rostro, lesiones en brazos, espalda y clavículas, mismas que requirieron atención médica en una clínica privada. Las imágenes de sus lesiones existen, los golpes existen y la atención médica existe. No se trata de rumores, especulaciones o publicaciones anónimas en redes sociales; son hechos que quedaron expuestos ante la opinión pública y que exigen una explicación inmediata de las autoridades involucradas.
Con la denuncias de los jóvenes, estamos frente a un escenario sumamente alarmante. Los afectados sostienen que fueron golpeados con piedras y culatazos, amenazados y obligados a abandonar el vehículo o de lo contrario lo cargarían con armas o droga. Son acusaciones extremadamente graves que no pueden ser ignoradas ni minimizadas. En cualquier corporación profesional, señalamientos de esta magnitud provocarían investigaciones inmediatas, pero en Agua Prieta parece que la costumbre es guardar silencio mientras la indignación ciudadana crece con cada nuevo incidente.
La pregunta es inevitable: ¿Cuántos accidentes más, cuántos ciudadanos lesionados y cuántas denuncias más tendrán que acumularse para que alguien asuma responsabilidades? Porque cuando las persecuciones terminan afectando a personas inocentes y dejando una estela de daños, el discurso oficial sobre la seguridad comienza a perder credibilidad. No se puede hablar de protección ciudadana cuando quienes deberían brindar tranquilidad terminan convirtiéndose en motivo de preocupación para la propia población.
Y mientras todo esto ocurre, quienes documentamos estos hechos seguimos enfrentando campañas de desprestigio y ataques sistemáticos por exhibir una realidad que está a la vista de todos. Pero la función del periodismo no es proteger la imagen de ninguna institución; es informar. La crítica no surge por capricho, surge porque los resultados están ahí: persecuciones constantes, accidentes recurrentes, ciudadanos lesionados y una comunidad cada vez más cansada de vivir entre operativos que prometen seguridad, pero que con demasiada frecuencia terminan generando exactamente lo contrario: miedo, incertidumbre y desconfianza.
















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