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SIERRA DE ÁLAMOS PROTEGE AL JAGUAR Y AL TIGRILLO CON PROGRAMAS DE CONSERVACIÓN AMBIENTAL


Hermosillo, Sonora.-

 

La conservación del jaguar y del tigrillo se mantiene como una de las principales prioridades ambientales en la región serrana del sur de Sonora, donde el Área de Protección de Flora y Fauna Sierra de Álamos-Río Cuchujaqui desarrolla programas permanentes de monitoreo, restauración y educación ambiental para preservar el equilibrio ecológico y la biodiversidad.

 

Alfonso Prieto Tinoco, director del Área Natural Protegida Sierra de Álamos-Río Cuchujaqui, informó que las estrategias de conservación abarcan desde insectos y anfibios hasta grandes mamíferos, mediante acciones enfocadas en el manejo sustentable de los recursos naturales y la restauración de ecosistemas.

 

Entre los programas implementados destaca el Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible (Procodes), a través del cual se realizan obras de conservación de suelo y retención de humedad, permitiendo mejorar la infiltración de agua y disminuir la erosión ocasionada por escurrimientos.

 

Estas medidas contribuyen a mantener limpias las fuentes de agua en aguajes y estanques, además de fortalecer la cobertura forestal que sirve de refugio, alimentación y espacio de anidación para múltiples especies silvestres.

 

“El cuidado del medio ambiente es una labor constante y de largo plazo; son más de 20 años de trabajo social y en territorio fomentando la conservación del patrimonio natural de Álamos”, expresó Prieto Tinoco.

 

Como parte del monitoreo ambiental, personal del Área Natural Protegida da seguimiento a especies prioritarias como la guacamaya verde, la nutria de río, anfibios, murciélagos y felinos silvestres, entre ellos el jaguar y el tigrillo, mediante rastreo de huellas y evaluación de presencia dentro del ecosistema.

 

Estas acciones permiten conocer la abundancia de las especies y detectar posibles amenazas para su preservación.

 

Además, mediante el Programa para la Protección y Restauración de Ecosistemas y Especies Prioritarias (Prorest), se desarrollan trabajos de control mecánico del carrizo, una planta invasora que afecta cuerpos de agua al reducir el espacio disponible, disminuir el oxígeno disuelto y deteriorar la calidad del líquido.

 

Con estas estrategias se busca garantizar ecosistemas acuáticos saludables y fuentes de agua limpias para la fauna silvestre.

 

Actualmente, la Sierra de Álamos-Río Cuchujaqui es considerada una de las regiones con mayor diversidad biológica en Sonora, al albergar más de mil 200 especies de plantas y alrededor de 572 especies de vertebrados.

 

Además de ser hábitat para numerosas especies, esta área natural proporciona importantes servicios ambientales como captación de agua, producción de oxígeno, regulación climática y captura de carbono.

 

El trabajo de conservación también involucra a comunidades rurales y nuevas generaciones. En coordinación con escuelas primarias y secundarias, se desarrollan actividades de educación ambiental y sensibilización sobre incendios forestales, cambio climático y cuidado de los recursos naturales.

 

Entre estas iniciativas destaca el Club Ecológico “Jaguares”, integrado por niñas y niños de distintos planteles educativos de Álamos, quienes participan semanalmente en actividades relacionadas con reciclaje, cultura ambiental y cuidado del agua.

 

“Poco a poco las nuevas generaciones se están involucrando en temas como el cambio climático y las acciones para adaptarse y mitigarlo”, concluyó Prieto Tinoco.

 
 
 
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