¡QUE HABLEN TODOS! LIBERTAD DE EXPRESIÓN: PILAR DE LA DEMOCRACIA Y VOZ DE LA SOCIEDAD
- Roberto Quintero
- 7 jun 2025
- 3 Min. de lectura

Hermosillo, Sonora.-
Cada 7 de junio, México conmemora el Día de la Libertad de Expresión, una fecha que rinde homenaje a uno de los derechos humanos más fundamentales y necesarios para el funcionamiento de cualquier democracia: el derecho a manifestar ideas, opiniones y pensamientos sin miedo ni censura. Esta efeméride fue instaurada en 1951 por iniciativa de los editores de periódicos del país y respaldada por el entonces presidente Miguel Alemán Valdés, con el propósito de reconocer la importancia de una prensa libre, crítica e independiente.
“Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.” Esta célebre frase —atribución popular inspirada en el pensamiento de Voltaire— sintetiza el espíritu de la libertad de expresión, un derecho consagrado en los artículos 6 y 7 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y respaldado internacionalmente por el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.
Libertad con responsabilidad... y bajo amenaza
En México, ejercer la libertad de expresión, particularmente en el ámbito del periodismo, implica también un alto riesgo. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha advertido que este derecho esencial debe garantizarse en condiciones de plena seguridad para quienes lo ejercen. En 2019, la institución destacó la urgencia de establecer mecanismos eficaces para la protección de periodistas y medios, en especial mujeres periodistas, quienes enfrentan amenazas específicas por su género y profesión.
Durante 2021, la entonces Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, instó al gobierno mexicano a reforzar el compromiso con la protección del gremio periodístico. En su comunicación, resaltó la necesidad de fortalecer el Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, así como garantizar condiciones reales para ejercer la profesión sin hostigamientos ni represalias.
Pandemia y censura: libertad en jaque
La emergencia sanitaria por COVID-19 también trajo consigo un retroceso alarmante en el ejercicio de libertades fundamentales. La pandemia, además de desatar una crisis de salud global, evidenció sociedades profundamente desiguales, y en muchos países, fue utilizada como argumento para restringir el derecho a la información, el acceso a datos públicos y la libertad de expresión.
Frente a este panorama, organismos internacionales como la UNESCO han emitido directrices dirigidas a jueces y tribunales para garantizar la aplicación correcta del derecho internacional en la protección de este derecho. Estas directrices enfatizan que incluso en estados de emergencia, las restricciones a la libertad de expresión deben ser proporcionales, necesarias y acordes a los estándares internacionales. Además, llaman a promover medios de comunicación independientes, educación mediática y responsabilidad por parte de plataformas digitales ante la desinformación y el discurso de odio.
La libertad de expresión: más allá de las palabras
Este derecho no solo implica poder hablar, sino también buscar, recibir y difundir información por cualquier medio, ya sea en plataformas digitales o tradicionales. Es también la base de otros derechos fundamentales como la libertad de reunión, protesta pública y acceso a la verdad.
En el marco de esta conmemoración, es vital recordar que la libertad de expresión no es un privilegio, sino un derecho irrenunciable, y que su protección es una responsabilidad colectiva: del Estado, de las instituciones, de los medios, pero también de cada ciudadano que entiende que sin libertad de expresión, no hay democracia ni justicia que puedan sostenerse.
Porque callar no es opción. Hoy más que nunca, defender la voz libre es defender la dignidad de todos.






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