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¿PERROS O GATOS? LA CIENCIA REVELA QUIÉN ES MÁS INTELIGENTE Y POR QUÉ NO EXISTE UN GANADOR ABSOLUTO


Hermosillo, Sonora.-

 

La clásica discusión entre amantes de los perros y los gatos sobre cuál de las dos especies es más inteligente continúa generando opiniones divididas. Sin embargo, especialistas en comportamiento animal coinciden en que la respuesta no es tan sencilla, ya que ambos animales poseen capacidades cognitivas distintas desarrolladas a lo largo de miles de años de evolución.

 

De acuerdo con información difundida por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la diferencia radica principalmente en la forma en que cada especie se adaptó a la convivencia con los seres humanos.

 

Los perros comenzaron su proceso de domesticación hace aproximadamente 100 mil años, cuando sus ancestros, los lobos, desarrollaron mecanismos de cooperación y convivencia grupal. Esta evolución fortaleció sus habilidades sociales y les permitió establecer vínculos estrechos con las personas, facilitando la comprensión de órdenes, gestos y expresiones emocionales.

 

Gracias a estas características, los canes destacan por su capacidad para aprender instrucciones, responder al entrenamiento y comunicarse de manera efectiva con los humanos. Los expertos señalan que pueden identificar estados emocionales y reaccionar ante diferentes situaciones sociales con notable facilidad.

 

En contraste, los gatos iniciaron su acercamiento con los humanos mucho más tarde, hace entre 9 mil y 10 mil años. Como cazadores solitarios, desarrollaron una inteligencia basada en la independencia, la observación y la resolución individual de problemas.

 

Aunque suelen ser percibidos como menos obedientes, especialistas aclaran que esto no implica una menor inteligencia. Por el contrario, los felinos poseen una gran capacidad de adaptación y aprendizaje, pero suelen decidir por sí mismos cuándo responder a estímulos o instrucciones.

 

La profesora Norhan Cortés Fernández de Arcipreste, de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM, explica que comparar la inteligencia de ambas especies requiere considerar el contexto y las habilidades específicas de cada una.

 

Mientras los perros sobresalen en cooperación social, comunicación y comprensión del lenguaje humano, los gatos destacan por su autonomía, percepción de estímulos sutiles y capacidad para desenvolverse de manera independiente.

 

Por ello, los especialistas concluyen que no existe una especie superior a la otra. La inteligencia de perros y gatos responde a necesidades evolutivas diferentes y cada uno sobresale en áreas particulares.

 

En conclusión, más que preguntarse cuál es más inteligente, la ciencia invita a comprender que ambos animales desarrollaron habilidades únicas que les han permitido adaptarse exitosamente a la convivencia con los seres humanos y a distintos entornos a lo largo de la historia.

 
 
 

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