PASTORELA MEXICANA: CUÁNDO NACIÓ LA TRADICIÓN QUE SIGUE RENOVÁNDOSE
- Roberto Quintero
- 23 dic 2022
- 2 Min. de lectura

La trama siempre es: un grupo de pastores viajan hacia Belén para adorar al Niño Dios que está por nacer. En el camino, se cruzan con el Diablo que intenta detenerlos haciéndolos caer en alguno de los siete pecados capitales. Finalmente, el mal será derrotado con la ayuda de un ángel.
Esta es la esencia de la pastorela, un género teatral que si bien tiene sus orígenes en la Italia del siglo XVI, es en México –mejor dicho en la Nueva España—donde se desarrolló plenamente.
La pastorela fue un instrumento de evangelización utilizado por los frailes para la conversión de los pobladores locales a la fe católica. La primera pastorela que se tiene registrada se tituló Adoración de los Reyes Magos, y fue escrita por Fray Andrés de Olmos en náhuatl, para una mayor comprensión del público.
Y precisamente para buscar empatía con los espectadores es que la pastorela se ha ido adaptando y ajustando al gusto de las épocas.
Aunque no se trata de una pastorela, sí es un espectáculo de esta temporada. Se trata de Los cuentos Antinavideños, que llegaron a nuestro país en 2003. ¿De qué se trata? Explico:
A mediados de los años 90, en Canadá, nació una singular tradición que consiste es escenificar historias ligadas a la Navidad, pero que rompen con el molde de felicidad y amor, que son el lugar común en todo lo relacionado a esta época.
Cuentos negros de Navidad era el título de aquel montaje, concebido por Yvan Bieneveneu y hace casi 20 años llegó a México de mano de Boris Schoemann y la compañía Los endebles, que presentaron una trilogía de historias reunidas en Ángeles exterminadoras.
Un año después, Ángeles exterminadoras regresó al escenario del Teatro La Capilla, pero acompañada de textos escritos por autores mexicanos, seleccionados de un concurso al que convocaron Los endebles.
Esta misma dinámica ha venido sucediendo desde entonces, con títulos que aluden a las muchas historias negras que suceden en torno a la Navidad.




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