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NO SÓLO MÉXICO SE QUEDA SIN AGUA, MÁS DE 25 PAÍSES LUCHAN CONTRA LA ESCASEZ




La crisis hídrica global se intensifica cada año, con un número creciente de países enfrentando la escasez de este vital recurso y una proyección alarmante para las próximas décadas y México no es la única nación que lucha contra la escasez del vital líquido. 

 

Según un análisis del World Resources Institute (WRI), al menos 25 naciones y aproximadamente una cuarta parte de la población mundial están actualmente expuestas a un estrés hídrico extremadamente alto.

 

Más de 4 mil millones de personas sufren estrés hídrico durante al menos un mes al año, y se estima que para el 2050 este número podría aumentar hasta alcanzar cerca del 60%. 

 

La demanda de agua supera significativamente la cantidad disponible en todo el mundo, lo que se atribuye al crecimiento poblacional y al incremento en sectores como la agricultura, la ganadería, la producción de energía y la manufactura. 

 

Entre los países más afectados por el estrés hídrico extremo se encuentran Bahrein, Chipre, Kuwait, Líbano, Omán y Qatar, donde más del 80% del suministro de agua renovable se utiliza para diversos fines, desde el riego hasta el uso doméstico e industrial. 

 

¿Qué países sufren la falta de agua?

Además de estos países, otros como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Israel, Egipto, Libia, Yemen, Botswana, Irán, Jordania, Chile, San Marino, Bélgica, Grecia, Túnez, Namibia, Sudáfrica, Irak e India también enfrentan un estrés hídrico extremadamente alto.

 

En el caso de México, Baja California Sur y la Ciudad de México son las zonas más afectadas por la escasez de agua, experimentando un estrés hídrico extremo.

 

La región más afectada

Las regiones más afectadas por la crisis hídrica son Oriente Medio y África del Norte, donde aproximadamente el 83% de la población está expuesta a un estrés hídrico extremadamente alto, seguidas por el sur de Asia, con un 74%, según datos del WRI.

 



Países en riesgo de sequía en el futuro

Para 2050, se proyecta que mil millones más de personas vivirán con un estrés hídrico extremadamente alto, incluso en un escenario optimista donde se limite el aumento de la temperatura global entre 1.3°C y 2.4°C para el año 2100. 

 

Se espera un aumento significativo en la demanda mundial de agua, así como una mayor variabilidad en los suministros de agua, especialmente en regiones como el África subsahariana, donde el crecimiento económico puede verse afectado por la disponibilidad de este recurso vital.

 

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