MILITARES DESATAN VIOLENCIA Y ARREMETEN CONTRA LA PRENSA: CHOQUE, GAS PIMIENTA, GOLPIZA Y GUERRA SUCIA DIGITAL EN AGUA PRIETA
- Roberto Quintero
- hace 10 horas
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Agua Prieta, Sonora.-
Lo ocurrido en el cruce de la calle 37 y avenida 36 no puede ni debe minimizarse: exhibe no solo un abuso físico contra un civil, sino una escalada peligrosa contra la libertad de prensa. Elementos del Ejército Mexicano, señalados por desplegar operativos sin logística, sin estrategias y sin un trabajo previo de inteligencia, habrían provocado un accidente vial por conducción temeraria y, lejos de asumir responsabilidad, reaccionaron con violencia directa: gas pimienta y una golpiza que dejó a un hombre hospitalizado.
De acuerdo con los reportes, las unidades castrenses transitaban a exceso de velocidad, ignorando la dinámica vial en una zona urbana, lo que derivó en un percance evitable. Sin embargo, tras el impacto, la actuación militar no fue de contención ni de auxilio, sino de agresión. La respuesta desproporcionada contra el conductor no solo refleja negligencia operativa, sino un patrón alarmante de uso indebido de la fuerza en operativos ejecutados sin planeación ni criterio.

Pero el episodio no terminó en la calle. Paralelamente, se activó un frente de intimidación contra medios de comunicación que documentaron los hechos. Cada publicación crítica fue seguida por ataques digitales: perfiles falsos, campañas de desprestigio y mensajes coordinados que buscan desacreditar la labor periodística. Esta estrategia no es aislada; responde a un intento sistemático de silenciar y distorsionar la realidad.
El mensaje que se envía es grave: no basta con ejercer la fuerza en las calles, ahora también se pretende controlar la narrativa desde plataformas digitales. Este doble frente —violencia física y guerra sucia digital— configura un atentado directo contra el derecho a la información y evidencia una preocupante intolerancia hacia la crítica y la rendición de cuentas.

Lo sucedido en Agua Prieta rebasa por mucho un incidente vial. Es un caso que pone en entredicho el estado de derecho y la actuación de fuerzas federales en zonas civiles. La exigencia es clara: investigación a fondo, sanciones ejemplares y garantías reales para el ejercicio periodístico. Porque cuando la autoridad golpea, intimida y además intenta callar a la prensa, lo que está en riesgo no es solo una víctima, sino toda una sociedad




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