LOS 7 MITOS DE LA LUNA QUE SON TOTALMENTE FALSOS PERO NO DESAPARECEN...
1. La Luna no es blanca, ni redonda, ni tiene un lado oscuro.
Para empezar, todos los lados de la Luna pasan el mismo tiempo iluminados (lo que se llama el día lunar), ya que la Luna gira en su eje respecto al Sol igual que lo hace la Tierra, aunque desde aquí siempre veamos, más o menos, la misma mitad (de hecho, alcanzamos a ver hasta un 59% de ella) y por eso nos dé por pensar que el otro lado siempre está oscuro.
2. La Luna no hace aullar a los lobos (aunque sí afecta a los animales).
Que los lobos aúllan a la Luna llena es uno de los mitos más comunes, que ha dado lugar a leyendas sobrenaturales como la de los hombres lobo que se transforman en las noches de Luna llena.
3. La Luna no está hueca.
Es una idea recurrente en la ciencia ficción que algunos, por diversión o en serio, se plantean como real: que la Luna en realidad es hueca por dentro, o al menos que acoge un espacio considerable
4. Las mujeres no se ponen de parto con la Luna llena.
Otro falso mito es el de que las mujeres que están llegando al término de su embarazo tienen más probabilidades de ponerse de parto las noches de Luna llena.
5. La Luna no nos vuelve locos.
El término lunático no es casual. Existe la creencia más o menos difusa de que la Luna llena causa o empeora problemas y enfermedades mentales. Que nos vuelve locos, vaya.
6. La Luna no afecta a la agricultura.
Por un lado, que igual que la Luna afecta a los océanos creando las mareas, que tuviese un efecto similar atrayendo el agua y la humedad del suelo y llevándolas hacia las semillas y raíces de las plantas. Por otro, que las horas extra de luz que aporta la luna llena se sumen a las de luz del Sol y favorezcan un crecimiento más rápido.
7. ¡Y claro que el hombre pisó la Luna!
Este mito es especialmente resistente al desaliento, y corren foros de tinta sobre cómo cada detalle de cada foto es una prueba de que los astronautas de la misión nunca estuvieron allí. Resulta tan exasperante que en 2002, el astronauta Buzz Aldrin, el segundo hombre que puso un pie en la Luna, le dio un puñetazo a un conocido negacionista que le acusaba (y acosaba) de estar mintiendo sobre su hazaña.





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