LEYENDAS DE SONORA…LOS TESOROS DE ÁLAMOS
- Roberto Quintero
- 4 jun 2023
- 3 Min. de lectura

Todos los habitantes deL Pueblo Mágico, Álamos conocen las siguientes leyendas, pues se la han pasado de padres a hijos.
La primera historia sucede cuando corría el año de 1964. Una americana llamada Carola Reinhardt compró la casa marcada con el número 28 de la Calle de Las Palmas, hoy Álvaro Obregón. A ella le contaron que en su casa había un fantasma, que una mujer se aparecía de noche y que la familia que había vivido ahí anteriormente incluso había encontrado una olla con doscientos sesenta y ocho monedas de ocho reales en la esquina de la sala de esta casa.
Los vecinos le contaron que oían que una mujer llamaba por su nombre a las personas que allí vivían. La señora americana escuchó las historias, pero como no era miedosa, compró la casa. Para su fortuna, ¡ella también encontró enormes ollas llenas de oro! Así que inmediatamente vendió la casa y se fue de Álamos con cientos de monedas. Jamás volvió, ni siquiera para presumir lo que había sucedido. Los siguientes compradores, también americanos, ya no supieron nada del fantasma ni de los tesoros enterrados en aquella casa.
La segunda historia, bien conocida, es cuando estaban poniendo el piso nuevo a la parroquia local. Corría el año 1978. Cierto día, los albañiles encontraron que el piso del lado noroeste de la iglesia estaba hueco y se hundían los picos con los que quebraron el piso viejo. Pronto se corrió la noticia por el pueblo y se supo que en otros lugares del Estado se habían encontrado ollas con monedas de plata debajo del suelo de las iglesias.
De forma por demás curiosa, las autoridades cerraron el templo por varios días y se suspendieron los trabajos que se estaban haciendo. Después se supo que había ido gente de otros lugares a ver qué estaba pasando en la iglesia, incluso personas de la ciudad de Hermosillo, aunque después se supo que nunca regresaron.
¿A dónde fueron a parar las monedas de plata que se encontraron en el altar de la parroquia de la Purísima Concepción? Hay algunos que dicen que esas monedas estaban malditas y que las personas que fueron se robaron el dinero, pero que la maldición les cayó y no vivieron para disfrutarlo.
La tercera historia que oímos con frecuencia es la que sucedió en el año 1981 en la casa donde se encuentra el Museo Costumbrista de Sonora.
Los primeros trabajadores que entraron en esta casa estuvieron ahí solamente unos días, ya que una tarde de diciembre de dicho año, los ingenieros al frente de la reconstrucción se enteraron de que en ese lugar había un objeto muy grande.
Un americano que vivía a un costado, por la calle Lázaro Cárdenas del Río, pidió permiso para llevar su detector de metales, el cual emitió un fuerte sonido. Aunque esta persona no estaba segura de lo que había encontrado, les pidió permiso a las autoridades para realizar una excavación.
Dos horas más tarde volvió y vio ollas quebradas, junto a un montón de tierra, en una camioneta abierta. Luego vio a unos hombres cargando otra camioneta con costales e inmediatamente buscó al Presidente Municipal para ver qué estaba pasando, pero como le llevó más de una hora regresar, ya los hombres se habían retirado. Estas personas jamás regresaron y ya nadie supo más de ellas. Sólo dejaron atrás un montón de pedazos de barro. Los vecinos de Álamos siempre han pensado que se llevaron monedas de plata que estaban guardadas en ollas.
Las historias sobre ollas con monedas son famosas, porque, en realidad, sí hubo muchas personas que, en la época de la Revolución, para guardar su dinero de los diferentes bandos en lucha, enterraron su dinero ahí.
Lo más curioso de estas historias, es que todos los que se llevaron las riquezas nunca volvieron a aparecer. Algunos dicen que para no regresar el dinero, pero muchos en Álamos están seguros que ¡las maldiciones de esos tesoros cayeron sobre ellos!




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