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LEYENDAS DE SONORA…LOS APARECIDOS DE LA CASA MARÍA AUXILIADORA


Nuestra leyenda de hoy nuevamente forma parte de la historia popular de la capital del estado, Hermosillo, una ciudad cosmopolita que encierra incontables mitos y leyendas


La casa María Auxiliadora fue un hospital para gente adinerada, ubicado en la colonia Cinco de Mayo a la salida norte de la ciudad, el cual hace más de 30 años que fue cerrado por quiebra.


Se dice que en ese hospital ocurren muchas cosas: espíritus que flotan en las noches, ruidos muy extraños, gemidos, gritos, e incluso se ven cosas que se mueven sin motivo. Lo curioso es que ahora se llevan a cabo retiros espirituales de diferentes parroquias o grupos juveniles.


El día 27 de diciembre de 2011, se llevó a cabo un retiro en la casa María Auxiliadora, en el cual los jóvenes se iban a quedar ahí durante tres días y dos noches. La mayoría de los muchachos sintieron escalofríos sólo de entrar al lugar. Durante el día realizaban las actividades asignadas de los coordinadores, para después descansar en las diferentes y escalofriantes habitaciones.


Estos jóvenes, desde la primera noche, sintieron presencias extrañas. Los chicos vieron cómo algunas cosas se movían y a los grifos de la tarja abrirse para luego escucharse el agua cayendo a la cañería. También oyeron varios sonidos como de niños llorando, personas que hablaban, y susurros que llegaban a sus oídos y los hacían estremecerse de miedo. Tal vez lo más aterrador fueron los horribles golpes en las paredes, que hacían retumbar toda la casa. Los pobres no pudieron dormir.


Al día siguiente, todos comentaron lo que les pasó. Algunos querían retirarse del lugar porque les daba miedo lo que habían escuchado la noche anterior. Los coordinadores, para calmarlos y no se fueran del retiro, les dijeron que ellos habían hecho todos esos ruidos como una especie de mala broma.


Los afectados se tranquilizaron un poco, pero a la noche siguiente pasó algo más escalofriante: algunos vieron sombras que caminaban por el pasillo principal y también en la cocina. Aquellas figuras tenían un aspecto tenebroso. Algunas parecían hombres adultos y otras, niños pequeños. Además, se escuchaban ruidos de bebés llorando y había cosas que se movían de un lado a otro.


En ese momento, sin importarles que fuera de noche, buscaron a los coordinadores para decirles que se fueran en ese instante, pero, al llegar a sus habitaciones, no encontraron a ninguno de ellos. Esto los espantó todavía más, así que corrieron a la puerta de salida.


Ahí vieron a una coordinadora, a la que le pidieron que abriera la puerta. Ésta ya lo iba a hacer, cuando soltó una carcajada aterradora:


—¡Les dijimos que fuimos nosotros! —dijo, mientras se convertía en un monstruo horrible.


Dice la leyenda que no todos los muchachos lograron salir de ahí, pero quienes lo hicieron, juran que una parte de los espíritus se quedó con ellos, porque en las noches pueden escuchar claramente una voz que les dice:


—Ven al retiro, anda, ven al retiro, aquí serás bienvenido… ¡por toda la eternidad!




 
 
 

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