LEYENDAS DE SONORA: LA ESTRELLA DEL NORTE
- Roberto Quintero
- 3 may 2023
- 2 Min. de lectura


Hoy les traemos una leyenda de la tribu opata, habitantes ancestrales que ocuparon un área extensa en las partes del este y centrales del estado de Sonora, en las cuencas altas de los ríos, que ahora corresponde a los municipios de Agua Prieta, Sahuaripa, Moctezuma y partes de Ures y Arizpe.
Mecha era la hija del jefe de una tribu ópata —también llamada tehuima— del estado de Sonora. La bella chica estaba prometida para casarse con Tutulzin, un joven guerrero al que todas las mujeres admiraban.
Para la ceremonia, los padres de la novia cocinaron la mejor carne de venado que encontraron, para así darles gusto a los padres del novio. Esto era muy importante, porque si a éstos no les gustaba la carne, la boda debía suspenderse, ¡así era la tradición del pueblo! Cuando acabó de cocerse la carne, Mecha se fue a dormir, convencida de que la comida había quedado deliciosa y que les encantaría a sus futuros suegros.
Todo parecía muy bien, hasta que Umola, una joven bella y tremendamente envidiosa, que estaba enamorada de Tutilzin, por la noche encendió el fuego del hogar de Mecha y quemó la carne.
Al otro día, cuando Mecha vio lo ocurrido se puso a llorar y no pudo detenerse. Después de un rato, la desdichada joven corrió al bosque y le rezó al Dios Taa, Tata Sol, y le pidió que se la llevara al Cielo. Ante sus ruegos, el Dios le envió una escalera, por la cual Mecha subió.
Cuando iba a medio camino, un hombre la vio y dio la voz de alarma. Para hacerla bajar de la escalera, y como era la usanza, el padre de Mecha empezó a cantar:
¡Baja, querida Mecha,
soy yo tu padre
quien te pide que bajes,
por el amor de Dios!
Pero la hija le respondió que no podía bajar, ya que iba a conseguir una buena carne de venado y que, si no lo lograba, seguiría siendo su hija desde el otro mundo.
Todo el pueblo se puso a cantar, pero Mecha no bajó. En ese momento llegó su prometido, Tutulzin, quien, desesperado, se subió a la escalera para alcanzarla, pero ¡no lo logró!, y fue así como, a medio camino se convirtió en la Estrella del Norte.
El joven se quedó para siempre en el Cielo para cuidar a su querida Mecha, quien nunca consiguió la carne de venado y tuvo que quedarse en el Más Allá.
La malvada Umola pensó que había ganado la partida, pero luego comprendió que ella tampoco logró casarse con el valiente guerrero y que había cometido el error más grande de su vida, pues nunca lo volvería a ver. En cambio, ¡los enamorados se quedaron juntos por toda la eternidad!




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