INICIA LA CUARESMA 2026: EL AYUNO, MÁS QUE DEJAR DE COMER, UN CAMINO DE CONVERSIÓN
- Roberto Quintero
- 18 feb
- 2 Min. de lectura

Agua Prieta, Sonora.-
Con la celebración del Miércoles de Ceniza comienza oficialmente la Cuaresma 2026, un periodo de preparación espiritual en el que la Iglesia Católica propone a los fieles la oración, la limosna y el ayuno como pilares para disponerse hacia la Pascua.
Aunque comúnmente se asocia el ayuno únicamente con la privación de alimentos, la tradición católica lo entiende como una práctica más amplia e intencional que busca transformar no solo el cuerpo, sino también los hábitos, las actitudes y la relación con los demás.
La Biblia ofrece referentes claros de esta disciplina espiritual: Moisés ayunó cuarenta días en la montaña, mientras que Jesús de Nazaret pasó cuarenta días en el desierto antes de iniciar su vida pública. Siguiendo este ejemplo, la Iglesia propone el ayuno como un medio para examinar los “recovecos del corazón” y pedir la conversión personal.
En palabras de Juan Pablo II, la Cuaresma representa un “compromiso con una vida nueva, inspirada en los valores del Evangelio”, que implica moderación tanto en la comida como en el estilo de vida, como un esfuerzo sincero por apartar del corazón aquello que inclina al mal.

Tipos de ayuno que se pueden practicar en esta Cuaresma
Ayuno de comida
Consiste en moderar la alimentación: abstenerse de carne en los días señalados, reducir porciones o evitar dulces, comida chatarra y bebidas azucaradas. No se trata de castigar el cuerpo, sino de educar la voluntad y recordar que “no solo de pan vive el hombre”.
Ayuno de hábitos
Implica limitar o suspender el uso de redes sociales, televisión, series o el uso excesivo del celular. Esta práctica permite recuperar tiempo y atención para la oración, la lectura espiritual o la convivencia familiar.
Ayuno del corazón
Va más allá de lo externo: evitar quejas constantes, no criticar, controlar el mal genio y practicar el silencio interior. Es un ejercicio que purifica las relaciones y fomenta la paciencia y la caridad.
Ayuno que agrada a Dios
Se concreta en obras: hacer caridad, dedicar tiempo a la oración y ayudar al prójimo. Aquí el sacrificio personal se transforma en servicio y el ayuno se convierte en un gesto de amor.
Especialistas en pastoral recuerdan que la oración y la limosna suelen ser prácticas más fáciles de comprender, pero el ayuno exige disciplina y claridad de intención. Puede enfocarse en alimentos, hábitos o actitudes; lo esencial es que no sea una práctica vacía, sino un acto consciente orientado a la conversión.
Ofrecer el ayuno por una intención concreta —la familia, los enfermos o la paz— ayuda a darle sentido a la renuncia. Vivido de esta manera, el ayuno deja de ser una simple privación y se convierte en un verdadero camino de renovación interior durante la Cuaresma.




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