HUELGAS EN LA UNISON GOLPEAN BOLSILLO Y FORMACIÓN DE ESTUDIANTES FORÁNEOS
- Roberto Quintero
- 1 jun
- 2 min de lectura

Hermosillo, Sonora.-
Las dos huelgas registradas durante este año en la Universidad de Sonora han generado efectos que van más allá de la suspensión de clases, impactando la economía familiar, la estabilidad emocional y el desarrollo académico de decenas de estudiantes foráneos que dependen de la Casa del Estudiante Sonorense para continuar su preparación profesional en la capital del estado.
Así lo dio a conocer Cecilia Yetzareli Hernández Landa, responsable del área femenil y de disciplina de la Casa del Estudiante Sonorense, quien señaló que los paros laborales han provocado incertidumbre entre jóvenes provenientes de diversos municipios de Sonora y otras entidades del país.
“La afectación ha sido considerable. Aunque los estudiantes continúan con actividades en línea, siguen recibiendo tareas, proyectos y exposiciones que deben entregar en tiempos reducidos, lo que les genera estrés e incertidumbre sobre la forma en que serán evaluados y cuándo concluirá el semestre”, expresó.
Hernández Landa explicó que durante la primera huelga muchos estudiantes optaron por regresar temporalmente a sus lugares de origen para evitar gastos de estancia en Hermosillo. Sin embargo, el posterior regreso a clases presenciales y el estallamiento de una segunda huelga obligaron a realizar nuevos desembolsos económicos.
“Cuando les notificaron que debían volver, hicieron nuevamente el gasto del traslado y apenas una semana después enfrentaron otra suspensión de actividades. Para quienes vienen de otros estados, los costos de transporte representan una carga económica importante”, indicó.
Entre los residentes de la Casa del Estudiante Sonorense hay jóvenes provenientes de entidades como Baja California y otras regiones del país, quienes en muchos casos no cuentan con ingresos propios para solventar constantes traslados entre sus hogares y Hermosillo.

Además del impacto financiero, la responsable del área femenil manifestó preocupación por el posible rezago académico, especialmente en carreras que requieren formación práctica y acceso a laboratorios especializados.
Como ejemplo mencionó a estudiantes de Enfermería, quienes continúan siendo evaluados mediante actividades virtuales, pero no han podido realizar prácticas fundamentales para su formación profesional debido al cierre de las instalaciones universitarias.
“Existe la preocupación de que lleguen al próximo semestre sin haber adquirido los conocimientos prácticos necesarios para continuar con su preparación académica”, advirtió.
Actualmente, la Casa del Estudiante Sonorense alberga a cerca de 30 jóvenes, de los cuales alrededor de 20 cursan estudios en la Universidad de Sonora. No obstante, ante la incertidumbre derivada de los conflictos laborales, la mayoría decidió regresar temporalmente a sus lugares de origen.
Hernández Landa consideró que, aunque las demandas de los trabajadores universitarios son legítimas, resulta indispensable fortalecer el presupuesto destinado a la educación superior y a los apoyos estudiantiles para evitar que los alumnos sean quienes enfrenten las mayores consecuencias de estos conflictos.
Mientras continúan las negociaciones entre autoridades universitarias y sindicatos, decenas de estudiantes foráneos permanecen a la espera de definiciones sobre la conclusión del semestre, sus evaluaciones y la continuidad de su formación profesional.




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