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ESCALA CONFLICTO POR PLANTA DE AMONIACO EN TOPOLOBAMPO; MILES EXIGEN CANCELAR PROYECTO EN BAHÍA DE OHUIRA


Los Mochis, Sinaloa.-

 

Tras más de una década de controversias legales, ambientales y sociales, el conflicto por la construcción de la planta de amoniaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) en la Bahía de Ohuira volvió a cobrar fuerza con una multitudinaria movilización encabezada por integrantes de la nación mayo-yoreme y habitantes de la región.

 

Miles de personas participaron el pasado 7 de junio en una marcha que partió de Los Mochis hacia Topolobampo para exigir la cancelación definitiva del proyecto industrial.

 

Al arribar a las instalaciones de la planta, los manifestantes realizaron una clausura simbólica y reiteraron su rechazo a una obra que consideran una amenaza para el ecosistema y las comunidades que dependen de él.

 

La polémica se remonta a 2015, cuando inició la construcción de la planta destinada a producir 2 mil 200 toneladas diarias de amoniaco para la elaboración de fertilizantes agrícolas. Desde entonces, comunidades indígenas y organizaciones ambientalistas han denunciado que el proyecto fue autorizado sin una consulta previa, libre e informada a los pueblos originarios, como lo establece el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

En 2018, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) condicionó la autorización ambiental del proyecto a la realización de una consulta indígena adecuada. Sin embargo, grupos opositores sostienen que el proceso posterior no cumplió con los estándares requeridos, situación que derivó en diversos recursos legales y llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

 

Durante años, el conflicto se ha mantenido tanto en los tribunales como en las comunidades costeras. Los opositores advierten que la Bahía de Ohuira es un ecosistema de alto valor ecológico, con manglares, zonas de reproducción de especies marinas y áreas de pesca artesanal que representan el sustento de numerosas familias.

 

Por su parte, la empresa y autoridades que respaldan el proyecto aseguran que la planta cumple con las normas de seguridad industrial y que su operación impulsaría el desarrollo económico y agrícola de la región.

 

La tensión aumentó nuevamente a finales de mayo de 2026, cuando comenzaron a arribar al puerto de Topolobampo grandes equipos industriales destinados a la planta.

 

La llegada de esta infraestructura reactivó las protestas y fortaleció el movimiento de oposición.

 

El respaldo ciudadano también se ha reflejado en plataformas digitales. Una petición para detener el proyecto superó las 135 mil firmas durante los primeros días de junio, evidenciando el creciente interés público por el futuro de la bahía.

 

A pesar de las manifestaciones, la Semarnat confirmó recientemente que la autorización ambiental del proyecto continúa vigente, aunque bajo supervisión y condicionantes específicas. Por ello, el futuro de la planta de amoniaco en Topolobampo sigue siendo uno de los temas ambientales y sociales más controvertidos del noroeste del país.

 

Mientras las comunidades mantienen su exigencia de cancelación, el debate entre desarrollo industrial, derechos indígenas y protección ambiental continúa abierto en la Bahía de Ohuira.

 

 
 
 

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