EL SECRETO DETRÁS DE LOS ATARDECERES DE SONORA: CIENCIA EXPLICA LOS COLORES QUE MARAVILLAN AL MUNDO
- Roberto Quintero
- hace 7 horas
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Hermosillo, Sonora.-
Los atardeceres de Sonora han conquistado las redes sociales y la admiración de personas de distintas partes del mundo gracias a sus intensos tonos rojizos, anaranjados y púrpuras que iluminan el cielo al caer la tarde. Aunque para muchos estas postales parecen una obra divina, la ciencia tiene una explicación para este espectáculo natural que distingue al estado.
De acuerdo con el astrofísico Alfredo Manríquez Rangel, encargado del Observatorio del Centro Ecológico de Sonora, la belleza de los atardeceres sonorenses es resultado de una combinación única de factores geográficos y atmosféricos que potencian los efectos de la luz solar.
El especialista explicó que una de las principales razones es la particular orografía del estado. Mientras la zona montañosa se encuentra al oriente, hacia la región serrana, la parte occidental presenta extensas áreas planas que permiten observar un horizonte mucho más amplio y despejado en dirección al lugar donde se oculta el Sol.
Esta característica favorece que los rayos solares recorran una mayor distancia a través de la atmósfera al final del día, generando una dispersión de colores que intensifica los tonos cálidos visibles desde la superficie.

A este fenómeno se suma la presencia del polvo propio del desierto sonorense. Las partículas suspendidas en el aire actúan como filtros naturales que refuerzan la tonalidad rojiza de la luz solar, haciendo que los colores del atardecer se perciban con mayor intensidad y profundidad.
Los expertos señalan que durante la puesta del Sol, los colores de longitud de onda más corta, como el azul y el violeta, se dispersan con mayor facilidad en la atmósfera. En cambio, los tonos rojos, naranjas y amarillos logran atravesar el aire y llegar directamente a la vista de los observadores, creando las impresionantes escenas que caracterizan a la entidad.
En otras regiones del país, factores como la humedad, la nubosidad, las cadenas montañosas e incluso el desarrollo urbano limitan la visibilidad del horizonte y modifican la percepción de estos colores, por lo que el espectáculo visual no suele apreciarse con la misma intensidad que en Sonora.
Por ello, quienes visitan el estado suelen quedar sorprendidos por la amplitud del paisaje y la intensidad cromática que ofrece el cielo al anochecer, un fenómeno que combina las condiciones naturales del desierto con los principios de la física atmosférica.
Ya sea visto desde una perspectiva científica o como una manifestación de la grandeza de la naturaleza, los atardeceres de Sonora continúan siendo uno de los paisajes más emblemáticos de la entidad, capaces de cautivar a residentes y visitantes con una postal que parece sacada de otro mundo.




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