¡EL DESIERTO REVELA SUS SECRETOS! DESCUBREN CUATRO SITIOS ARQUEOLÓGICOS DURANTE OBRAS DE CENTRAL SOLAR EN SONORA

Puerto Peñasco, Sonora.-
Lo que comenzó como uno de los proyectos de generación de energía solar más importantes de México terminó revelando parte de la historia ancestral del desierto sonorense. Durante la construcción de la Central Fotovoltaica de Puerto Peñasco y su red de transmisión fueron descubiertos cuatro sitios arqueológicos con vestigios de antiguos grupos humanos que habitaron y recorrieron esta región hace cientos e incluso miles de años.
Los hallazgos fueron documentados por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), mediante trabajos de prospección y salvamento arqueológico realizados en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Entre los materiales recuperados destacan fragmentos de cerámica, vasijas, herramientas de piedra, conchas marinas y otros objetos asociados principalmente con las tradiciones culturales Trincheras y Hohokam, que tuvieron presencia en el noroeste de México y el suroeste de Estados Unidos.
CUATRO SITIOS ARQUEOLÓGICOS OCULTOS BAJO EL DESIERTO
De acuerdo con la información difundida por la CFE, los cuatro sitios fueron localizados en diferentes puntos relacionados con las obras de infraestructura eléctrica.
Uno de ellos se encontró en el cruce de la carretera paralela a la Reserva de la Biosfera El Pinacate; otros dos fueron identificados sobre la ruta hacia el Golfo de Santa Clara, mientras que el cuarto apareció en las inmediaciones de la carretera estatal que conduce a la estación Riíto.
Uno de los descubrimientos más importantes ocurrió en el sitio denominado Duna de Riíto, donde los especialistas recuperaron 1,054 fragmentos de cerámica, 24 artefactos de piedra tallada y dos fragmentos de piedra pulida.
La cantidad y características de estos materiales permitieron obtener información sobre las actividades que desarrollaban los antiguos pobladores del desierto.
ANTIGUOS HABITANTES LLEGABAN EN BUSCA DE ALIMENTO Y CONCHAS
Las investigaciones arqueológicas indican que algunos de estos lugares fueron utilizados como campamentos temporales por grupos humanos que recorrían el territorio en busca de recursos naturales.
Cristina García Moreno, arqueóloga responsable de trabajos de salvamento del INAH, explicó, según información difundida por la CFE, que estas comunidades llegaban a la región para recolectar conchas y caracoles marinos.
Los moluscos eran aprovechados como alimento, mientras que sus conchas podían utilizarse para fabricar adornos y otros objetos destinados al intercambio con comunidades de diferentes regiones.
En determinadas concentraciones arqueológicas se localizaron entre 50 y 600 conchas dispersas, de las cuales aproximadamente el 80 por ciento correspondía a la especie Ostrea angelica.
Estos descubrimientos respaldan la interpretación de que los antiguos habitantes permanecían durante ciertos periodos en estos campamentos antes de continuar sus recorridos por el desierto.
VESTIGIOS DE HASTA 2,800 AÑOS DE ANTIGÜEDAD
Uno de los aspectos más sorprendentes de las investigaciones es la antigüedad de algunos de los materiales documentados.
La CFE informó sobre evidencias arqueológicas fechadas aproximadamente desde el año 800 antes de Cristo, lo que representa una antigüedad cercana a los 2,800 años.
También se identificaron objetos correspondientes a ocupaciones más recientes, algunos con más de 500 años de antigüedad.
Los materiales recuperados están relacionados principalmente con las tradiciones Trincheras y Hohokam, dos importantes expresiones culturales que se desarrollaron en el noroeste de Sonora y el actual territorio de Arizona.
La tradición Trincheras tuvo presencia aproximadamente entre los años 200 y 1450 después de Cristo, con asentamientos distribuidos desde los valles interiores de Sonora hasta las regiones cercanas al Golfo de California.
Por su parte, los Hohokam se desarrollaron principalmente en lo que actualmente es Arizona, donde establecieron comunidades agrícolas y complejas redes de intercambio.
El término Hohokam procede de una expresión de los Akimel O'odham, generalmente traducida como “los que se fueron”, y diversos pueblos indígenas del sur de Arizona mantienen vínculos ancestrales con esta tradición arqueológica.
UNA HISTORIA QUE PERMANECIÓ SEPULTADA DURANTE SIGLOS
Los descubrimientos permiten comprender que el desierto de Puerto Peñasco, actualmente conocido por sus paisajes, su actividad turística y sus proyectos de energía renovable, también fue escenario de importantes desplazamientos humanos mucho antes de la fundación de las poblaciones modernas.
Lejos de ser un territorio deshabitado, esta región formó parte de rutas utilizadas por comunidades que aprovechaban los recursos del desierto y del mar, estableciendo contactos e intercambios con otros grupos.
La construcción de la Central Fotovoltaica y sus líneas de transmisión hizo necesaria la realización de estudios arqueológicos para identificar, documentar y proteger los vestigios que pudieran encontrarse durante las obras.
Gracias a estas investigaciones, los especialistas pudieron recuperar información sobre antiguas formas de vida que permanecieron ocultas bajo la arena durante generaciones.
Así, mientras la tecnología moderna aprovecha la energía del sol para producir electricidad, el mismo desierto revela las huellas de quienes lo recorrieron hace casi tres mil años.
Puerto Peñasco no solamente alberga una de las grandes obras energéticas del país; también conserva bajo su suelo testimonios de una historia mucho más antigua de lo que muchos imaginan.




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