DEPRESIÓN POSTDECEMBRINA: ENERO Y FEBRERO, LOS MESES MÁS DIFÍCILES PARA LA SALUD EMOCIONAL
- Roberto Quintero
- hace 3 horas
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Con el cierre de las fiestas decembrinas y el inicio de un nuevo año, muchas personas no solo regresan a la rutina laboral o escolar, sino que enfrentan un cambio emocional profundo. Especialistas en salud mental advierten que durante los meses de enero y febrero suele registrarse un incremento en síntomas de depresión, ansiedad y desánimo, un fenómeno con bases científicas que también ha sido documentado en México.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es uno de los principales problemas de salud pública a nivel global. En el caso de México, datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) y del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” indican que alrededor del 15 por ciento de la población ha presentado síntomas depresivos en algún momento de su vida, con picos estacionales asociados a cambios emocionales, económicos y sociales, como los que ocurren tras el periodo decembrino.
Durante diciembre, las reuniones familiares, celebraciones, vacaciones y el consumo elevado de alimentos y alcohol generan una sensación temporal de bienestar, una especie de “burbuja emocional” que al romperse en enero deja al descubierto un fuerte contraste: reaparece la presión laboral o académica, llegan las deudas de fin de año y se intensifican sentimientos de soledad, especialmente en personas sin redes de apoyo o que han atravesado pérdidas recientes.

Desde el punto de vista biológico, la llamada depresión postdecembrina también tiene una explicación. Investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalan que la reducción de horas de luz solar durante el invierno afecta la producción de serotonina y melatonina, neurotransmisores clave en la regulación del estado de ánimo y el sueño. Su alteración puede provocar fatiga, irritabilidad, insomnio o somnolencia excesiva, así como tristeza persistente.
A nivel psicológico, el inicio del año suele venir acompañado de metas poco realistas: perder peso en pocas semanas, ahorrar grandes cantidades o cambiar radicalmente de vida en un corto plazo. Cuando estas expectativas no se cumplen de inmediato, surge la frustración y la sensación de fracaso. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierte que este fenómeno se intensifica en personas con antecedentes de depresión, ansiedad o estrés crónico.
Señales de alerta
Especialistas subrayan que no es lo mismo sentirse triste que padecer depresión clínica. Mientras la tristeza suele ser pasajera, un episodio depresivo se caracteriza por síntomas que se mantienen durante más de dos semanas, entre ellos:
Pérdida de interés en actividades cotidianas
Cambios en el apetito
Dificultad para concentrarse
Sentimientos de culpa excesiva
En casos graves, pensamientos suicidas
En México, el suicidio figura entre las principales causas de muerte en jóvenes de 15 a 29 años, de acuerdo con el INEGI, lo que vuelve urgente identificar y atender estos signos de manera oportuna.
Para reducir el impacto emocional en estos meses, los especialistas recomiendan mantener rutinas de sueño, realizar actividad física, cuidar la alimentación, limitar el consumo de alcohol y fortalecer las relaciones sociales. Asimismo, enfatizan que cuando el malestar interfiere con la vida diaria, buscar apoyo profesional no es opcional, sino necesario.
La depresión no es una debilidad ni un capricho, sino una condición médica que tiene tratamiento. Instituciones como el IMSS, la Secretaría de Salud y diversas líneas de atención psicológica gratuita están disponibles para acompañar a quienes lo necesiten.


