
¡Broma mortal! Niño de 11 años muere a tiros tras tocar el timbre de un militar!
- LA BARTOLINA

- 4 sept 2025
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El dueño de la vivienda, Gonzalo León Jr., disparó contra el menor luego de que este tocara varias veces el timbre en broma.
Lo que parecía un juego entre primos terminó convertido en una tragedia que sacudió a Houston y a toda la comunidad latina en Estados Unidos. Julián Guzmán, un niño de 11 años, fue asesinado a tiros después de tocar en repetidas ocasiones el timbre de una casa como parte de una broma infantil conocida como “ding-dong ditch”.
El incidente ocurrió la noche del sábado 30 de agosto en la zona este de Houston. Julián estaba con su primo de 10 años, quien participaba en el mismo juego. Los menores habían salido de una fiesta familiar cercana cuando decidieron divertirse tocando timbres y huyendo corriendo, sin imaginar el fatal desenlace.
El disparo que acabó con la vida de Julián.
De acuerdo con la policía de Houston, tras la tercera vez que los niños tocaron la puerta, el dueño de la vivienda, identificado como Gonzalo León Jr., de 42 años, salió armado y disparó en contra de Julián. Una de las balas lo alcanzó por la espalda.
El menor fue trasladado de emergencia a un hospital, pero murió al día siguiente debido a la gravedad de la herida. Su primo relató entre lágrimas cómo intentó arrastrarlo para ponerlo a salvo, pensando que no podía mover sus piernas tras el disparo.
En la escena, la policía halló más de 20 armas de fuego, incluidas rifles tipo AR-15, escopetas y hasta granadas de humo. Las autoridades concluyeron que Julián “no representaba amenaza alguna” y que el ataque fue completamente desproporcionado.
El sospechoso: veterano militar y coleccionista de armas
El presunto responsable, Gonzalo León Jr., es un veterano de la Guardia Nacional de Texas con antecedentes de servicio en Afganistán. Tras el crimen, huyó con su esposa y su hija de dos años a un motel en La Porte, a 25 millas del lugar de los hechos.
Fue arrestado días después y enfrenta un cargo de asesinato. La fiscalía del condado de Harris no descarta elevar la acusación a asesinato capital, lo que podría implicar cadena perpetua sin libertad condicional o incluso la pena de muerte en Texas.
Un juez fijó su fianza en 1 millón de dólares, al considerar el riesgo de fuga y la brutalidad del crimen.




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