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BELLEZA PELIGROSA DEL DESIERTO: ADVIERTEN SOBRE PLANTA QUE PUEDE DAÑAR LOS OJOS EN SONORA


Hermosillo, Sonora.-

En medio del paisaje árido de Sonora, unas flores de intenso color anaranjado llaman la atención por su belleza. Se trata de la Sphaeralcea ambigua, una especie que, pese a su apariencia delicada, esconde un mecanismo de defensa capaz de causar afectaciones físicas, especialmente en los ojos.

 

Conocida popularmente como “mal de ojo”, esta planta no debe su nombre a creencias místicas, sino a los diminutos pelos en forma de estrella que recubren sus hojas y tallos.

 

Estos, llamados tricomas, se desprenden fácilmente con el contacto o incluso con el viento, convirtiéndose en micro partículas irritantes.

 

Al entrar en los ojos, estos filamentos pueden provocar enrojecimiento, dolor, inflamación y lagrimeo, similar a lo que ocurre con los alguates. Especialistas advierten que frotarse los ojos tras el contacto puede agravar la situación, incluso generando lesiones en la córnea. En la piel, los tricomas también pueden causar picazón persistente y dermatitis leve.

 

Riesgo invisible y recomendaciones

Ante un contacto accidental, se recomienda no tallar los ojos, lavar inmediatamente las manos y enjuagar con abundante agua o solución salina sin ejercer presión. En la piel, los residuos pueden retirarse con ayuda de cinta adhesiva. Si las molestias persisten, es fundamental acudir a atención médica.

 

Una de las confusiones más frecuentes es identificar esta planta como amapola. Sin embargo, la malva del desierto presenta hojas y tallos de tono cenizo con textura aterciopelada, mientras que sus flores crecen en racimos con un centro en forma de columna. Las amapolas, por su parte, tienen pétalos más delgados, flores solitarias y estambres sueltos en el centro.

 

Entre la utilidad y el peligro

A pesar de sus riesgos, la Sphaeralcea ambigua cumple una función ecológica importante al servir de alimento para polinizadores como las abejas y especies del desierto como la tortuga del desierto, además de contribuir a la estabilidad del suelo.

 

Asimismo, ha sido utilizada con fines medicinales por comunidades indígenas como los Tohono O'odham, quienes aprovechan sus propiedades antiinflamatorias y emolientes.

 

No obstante, su uso requiere conocimiento especializado debido a la presencia de los tricomas.

 

En el desierto, no todo lo que florece es inofensivo. La malva del desierto es un claro ejemplo de ello: una especie tan atractiva como defensiva, cuya mejor recomendación es admirarla a distancia.

 
 
 

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