top of page

ALARMA ECOLÓGICA: CONSTRUCCIÓN DEL MURO FRONTERIZO AMENAZA BIODIVERSIDAD ENTRE SONORA Y ARIZONA


Sonora.-La acelerada construcción del muro fronterizo por parte del gobierno de Estados Unidos ha desatado una ola de preocupación entre expertos ambientales, quienes denuncian graves daños a los ecosistemas del desierto sonorense, la fragmentación de hábitats clave y la afectación directa a comunidades indígenas y fronterizas.

 

La medida, que omite leyes ambientales y procesos de consulta pública, fue calificada como “profundamente alarmante” por Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica, quien reside en La Paz, Baja California.

 

“El muro no detiene la migración de personas, pero sí detiene el paso libre de los animales y está causando un daño irreparable a la biodiversidad del desierto sonorense”, denunció Olivera, señalando que especies en peligro como el berrendo sonorense están viendo interrumpidas sus rutas migratorias por estas estructuras.

 

Impacto ambiental y social: una frontera que divide ecosistemas y familias

Además de la afectación ecológica, el avance del muro ha generado un fuerte rechazo entre organizaciones ambientales y comunidades binacionales. Zach Palma, residente de Bisbee, Arizona, y miembro de “Sky in the Lines”, explicó que la nueva extensión de 26.8 millas de muro afectará el Valle de San Rafael, el Coronado National Memorial, y zonas sensibles como el río Santa Cruz y la Sierra Patagonia.

 

“El diseño del muro, con estructuras de acero de hasta 30 pies y cimentaciones de concreto de hasta 10 pies de profundidad, altera el suelo, afecta el flujo de agua subterránea y explota de manera intensiva los acuíferos”, alertó Palma.

 

Ambos activistas destacaron los múltiples efectos negativos que provoca esta barrera:

Fragmentación de hábitats de jaguares, pumas, venados cola blanca y reptiles endémicos.

 

Aislamiento de comunidades indígenas y rurales con lazos históricos entre Sonora y Arizona.

 

Riesgos incrementados para migrantes y refugiados en tránsito por zonas agrestes.

Sobreexplotación de recursos hídricos esenciales para ambas regiones.

 

Un llamado urgente a la cooperación binacional

Tanto Olivera como Palma coincidieron en que es urgente que los gobiernos de México y Estados Unidos replanteen su estrategia fronteriza, priorizando la restauración ecológica y la conectividad biológica en zonas clave como la Reserva de la Biosfera El Pinacate y el Gran Desierto de Altar, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.

 

“El muro corta ecosistemas, corta historias, corta familias. Es momento de construir puentes ecológicos y no muros de concreto”, enfatizó Palma.

 

El llamado es claro: una política fronteriza que no considere los impactos ambientales y sociales es una amenaza para el presente y el futuro de esta región compartida. La biodiversidad del desierto sonorense y las comunidades que lo habitan no deben ser el costo de decisiones unilaterales.

 
 
 

Comentarios


bottom of page